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TEXTOS
De mi utoría
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Cuaderno Testimonial
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Los jóvenes

Hace una semana, un chico de catorce años, asesinó a un hombre en la puerta de su casa, delante de dos de sus hijos. Le descargó un cargador sobre el cuerpo. Nueve balazos.

El muerto, quiso defenderse de un robo. El pibe, apretó el gatillo a sabiendas. Tenía antecedentes policiales. Por ser menor, estaba libre.
El hijo mayor del muerto, pidió, ante una multitudinaria marcha de repudio, de dolor, que el asesino se pudra en una cárcel, porque si tuvo la valentía de disparar con un arma sobre una persona, ahora debería aguantarse pasar años y años en una celda.

Previo a este acontecimiento trágico, en una zona del Gran Buenos Aires, el intendente de San Isidro comenzó a levantar un muro, para proteger a los vecinos, de otros vecinos que él considera peligrosos, de la zona de San Fernando. De inmediato, se promovió una movilización de los vecinos sospechados de mal vivir, que culminó en el derrumbe del muro. A partir de esa actitud, medios de información, convocaban a sociólogos, psicólogos, politólogos, politicólogos y otros logos, a debatir sobre cuestiones de seguridad y de inseguridad.

Aparecieron los solicitantes de la mano dura, otros, los que quieren volver a ser gobernados por los golpistas y que a su vez nos gobiernen a todos y cuando alguno de los gobernados no esté de acuerdo con los golpistas, sea desaparecido, previo al sometimiento de la tortura y el asesinato final.

También hablaban los que hacen análisis profundos del por qué se llegó a esta crisis de valores, donde, la violencia se ha instalado de manera cotidiana entre quienes habitamos este país. Violencia que se pudo saber, también, se manifestó en un chofer de un auto que por cuestiones de un accidente de tránsito, bajó del vehículo y le disparó por la espalda al chofer del otro auto.

Leyendo diarios de hace ya un tiempo, pude enterarme de que un hombre, mató a su mujer y la enterró en el propio dormitorio de la pareja, debajo de la cama matrimonial. Se pudo saber esto, porque el hijo de ambos, después de varios años, se atrevió a denunciar a su padre, el asesino de su madre.

El diario Clarín, de Buenos Aires, de fecha 6 de noviembre del 2005, dice: “Por sólo nombrar algunos casos del año escolar que termina por ahora deja estas luces de “¡alto, peligro!”: una chica de 15 años fue golpeada por tres compañeros a la salida de la Escuela Técnica N°1 de La Plata, y terminó en el hospital. Otra nena, de 11, fue agredida por alumnas del sexto grado de la Escuela N°9 de Villa Lugano. Le rompieron la clavícula. ¿Motivo? “Porque se hacía la linda y es una tonta”, habrían argumentado las agresoras. Hay más. Un informe del Ministerio de Educación de Catamarca dio a conocer que en los últimos seis meses, se duplicaron los casos de violencia en las escuelas de la provincia. En Presidencia Roque Saenz Peña, Chaco, un nene de séptimo grado fue a clase -en la Escuela N° 327- con una tumbera (una escopeta de fabricación casera) cargada con balas de calibre 36. Y un adolescente de 16 apareció frente a sus compañeros con una carabina calibre 22, en una escuela de enseñanza técnica de Neuquén. Una piba de 18 años apuñaló con un cuchillo de cocina a otro alumno en una escuela de Santa Fe durante una discusión. Y un chiquito de séptimo año del EGB, en José León Suárez, amenazó con una pistola 22 a un compañero de clase.

Mencionando a los jóvenes que ingresan al establecimiento educativo arma en mano y la emprende a tiros contra compañeros, docentes y quien se cruce en el camino, dejando un tendal de muertos, me viene un cavilar persistente acerca de por qué muchos de los medios informativos publican este tipo de noticias, dejando de lado otras, tan o más contundentes, como las violaciones provocadas por adultos contra niñas y niños indefensos, o no hacen hincapié en que la droga, en todas sus formas, se la suministran a los jóvenes los adultos, o no hacen al mismo tiempo una campaña contra la violencia familiar, como también podrían decirle a la sociedad, que, tan luego de la guerra, apareció una generación que Kerouac se encargó en definir como “abatidos, despreciados y maltrechos”, aquí en Argentina, luego del genocidio perpetrado por los militares golpistas y asesinos, ¿qué esperaban de las generaciones de jóvenes posteriores en lo inmediato a semejante matanza?

Los adultos, tienen tanto que ver en esto...

La pobreza, el hambre. la marginación, la discriminación, la falta de trabajo y los planes económicos que atentan decididamente contra la inmensa mayoría de los habitantes del país.

Violencia familiar, social, cotidiana.

Principalmente ejercida contra los niños, de muchísimas maneras: física, moral, abandono, dejándolos en peligro expuestos a la violencia de terceros.
Luego, cuando adolescentes y adultos, es muy probable que esas personas maltratadas, al no conocer otras maneras de relación, continúen su existencia violentando de la mismo modo en que lo fueron ellos.


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