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Xul
Solar
Con
Pamela,
nos
encontramos
en
La
Giralda.
La
esperaba
sentado
a
la
mesa
que
está
situada
junto
a
la
ventana
que
da
a
la
Avenida
Corrientes,
mientras
leía
a
Mario
de
Micheli.
En
un
instante
en
que
alcé
la
vista,
la
vi
venir
y
pude
apreciar
su
belleza,
su
andar
distinguido,
la
cabeza
alta,
mirando
con
intensidad.
Ella
es
intensa. Entró,
nos
saludamos,
se
sentó,
pedí
dos
cortados
y
comenzamos
una
charla
que
nos
debíamos
desde
hacía
cierto
tiempo,
dada
la
distancia
temporal
que
hay
en
nuestros
encuentros. Habíamos
decidido
ir
al
Museo
Xul
Solar,
ya
que
la
obra
de
este
hombre
a
ella
la
emociona,
la
conmueve.
Claro,
lo
mismo
sucede
en
mi
interior
cada
vez
que
puedo
apreciar
los
cuadros
de
Xul. Una
vez
terminados
los
cortados,
luego
de
extender
por
un
rato
la
conversación,
salimos
hacia
el
Museo. Al
llegar,
fuimos
atendidos
por
una
mujer
que
hace
de
recepcionista,
que
cobra
la
entrada,
ofrece
catálogos,
información,
todo,
de
manera
cordial,
amable. Comenzamos
entonces
el
recorrido
por
las
salas.
Obra
por
obra,
rincón
por
rincón.
Dónde
uno
mira,
hay
algo
que
destaca
la
presencia
de
Xul
Solar,
hay
algo
que
contiene
su
Energía.
Allí
vivió
él,
allí
hizo
su
obra,
allí
dejó
todo
para
que
en
algún
momento
del
tiempo,
Pamela
y
Yo
fuéramos
a
visitarlo. Tal
vez,
sea
una
de
las
personalidades
más
originales
del
arte
argentino,
sino
el
más
original
de
los
artistas.
Suelo
compararlo
con
Quinquela
Martín.
Todo
artista
que
intente
acercarse
con
su
propia
obra
a
la
de
estos
inmensos,
de
inmediato,
será
notado.
Son
únicos.
Como
Kafka
o
Hermann
Hesse.
¿En
qué
corriente
artística
o
literaria
podría
encasillárselos? Siento,
a
la
vez
que
se
me
ocurre
pensar,
que
Xul
estaba
despreocupado
de
un
éxito
personal,
o
de
pertenecer
al
tan
mentado
mercado
del
arte,
porque
él
sabía
muy
bien
quién
era,
cuál
era
su
destino
como
artista
y
como
hombre
pleno
de
conocimientos;
ya
que
su
transitar
por
otros
planos
fuera
del
tridimensional,
dado
el
carácter
esotérico
de
su
hacer
creador,
en
todos
los
sentidos,
le
procuraba
esa
certeza. Él
veía
lo
cotidiano,
el
mundo
que
lo
rodeaba,
desde
alturas
difíciles
de
comprender
por
los
comunes
mortales.
Algo
de
lo
que
Nietzsche
menciona
en
su
Zaratustra,
cuando
lo
ubica
en
lo
alto
de
la
montaña,
en
esa
soledad
cósmica
en
la
que
se
debaten
los
destacados,
los
únicos,
los
referentes
y
Maestros. Xul
fue
un
resistente.
Su
visión
de
un
mundo
filosófico-poético
le
permitió
crear
la
obra
que
Pamela
y
Yo
pudimos
“ver”
ese
día,
en
un
silencio
intenso
de
emociones
que
nos
hacía
tomar
de
la
mano,
como
para
decirnos
aquí
estoy,
aquí
estamos,
esto
es
real,
esto
es
verdadero,
como
nosotros
ahora.
O
eso
allí
expuesto,
nos
hacía
reales
a
nosotros,
nos
hacía
tangibles. Hay
quien
dice
que
los
artistas,
no
pintan
la
naturaleza,
sino
que
son
la
naturaleza.
Yo
digo
que
Xul
Solar,
es
el
Cosmos.
El
Universo
Todo,
en
el
Todo
Universo. Lo
veo
junto
a
Antonín
Artaud,
a
Henry
Miller,
cuando
éstos,
también
inmensos,
nos
muestran
tal
como
lo
hizo
Xul,
la
posibilidad
de
recorrer
un
tiempo
no
cronológico,
la
suerte
de
estar,
aunque
sea
por
un
infinitesimal
segundo,
cercanos
a
comprender
lo
que
ellos
“Vieron”
en
ese
otro
plano,
en
esa
ausencia
de
cronología,
donde
pasado,
presente
y
futuro
convergen
en
un
punto
y
al
decir
de
Miller,
que
sólo
pueden
saberlo
quienes
se
ocupan
de
lo
eterno. Xul
es
un
creador.
El
verdadero
creador.
Algunos
proponen
un
acercamiento,
cierta
referencia,
un
punto
de
contacto
con
Paul
Klee.
Yo
no
puedo
creer
eso.
Para
mí,
Xul
no
necesitaba
mirar
a
nadie
para
crear
su
obra.
Sabiendo,
la
mayoría
de
nosotros,
no
sólo
cuánto
se
miran,
sino
cuánto
se
copian,
cuánto
se
roban
unos
a
otros
para
pretender,
paradójicamente,
ser
originales. ¿Necesitaba
Xul
espiar
a
otros?
NO.
Él
sabía
que
era
referencia,
que
era
un
creador,
por
su
vínculo
con
el
mundo
esotérico
al
cual
pocos
tienen
acceso. Pamela y Yo salimos de ese museo como transportados por una cinta invisible, sin darnos cuenta de paredes, de calles, autos, colectivos, personas, perritos o lo que fuere, hasta que llegamos a un bar y allí nos sentamos a una mesa, tomados de las manos aún, como pasándonos la Energía de la Belleza que acabábamos de ver, de apreciar, de gozar. No sólo pasándonos esa Energía, sino, tratando de que se hiciera persistente en cada uno. Y
digo
que
es
así,
que
en
cada
encuentro
con
Pamela,
Xul
está
limítrofe,
omnipresente. Y
estas
palabras
de
Jorge
Luis
Borges
Tomadas del material de consulta en el Museo Xul Solar, Laprida 1212, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La
Página
del
Museo:
www.xulsolar.org.ar
Señoras, Señores:
En
el
curso
de
una
larga
vida,
-he
cumplido
81
años-,
conocí
a
mucha
gente
famosa.
Conocí
y
olvidé
a
muchas.
Pero
algunos
persisten,
y
me
acompañan.
Pienso
en
primer
término
en
mi
padre.
También
en
personas
famosas
que
conocí,
sé
que
los
conocí
como
sé
por
ejemplo
que
estuve
en
Connecticut
y
en
Valencia;
pero
hay
tres
de
ellas
que
querría
nombrar,
que
son
el
gran
poeta
judeo-andaluz
Rafael
Cansinos
Assens,
Macedonio
Fernández
y,
quizás
más
que
ningún
otro,
Alejandro
Xul
Solar.
No
recuerdo
cuándo
nos
conocimos.
Hablamos
inventado
que
nos
habíamos
conocido
en
tal
o
cual
lugar,
pero
no
recuerdo
ahora
cuál
es.
No
sé
si
ustedes
conocieron
personalmente
a
Xul
Solar.
Algunos
lo
habrán
conocido,
otros
no.
Me
parece
estar
viendo
a
ese
hombre
alto,
rubio
y
evidentemente
feliz.
Creo
que
uno
puede
simular
muchas
cosas,
pero
nadie
puede
simular
la
felicidad.
En
Xul
Solar,
se
sentía
la
felicidad:
la
felicidad
del
trabajo
y,
sobre
todo,
de
la
continua
invención.
Era
de
origen
italiano;
italiano
del
norte,
su
madre
se
llamaba
Salan
y
su
padre
Schulz,
del
Báltico.
Es
decir
que
tendría
sin
duda
sangre
prusiana,
sangre
eslava,
quizás
alguna
sangre
escandinava
y
luego,
sangre
de
los
italianos
del
norte,
germánica.
Me
dijo
una
vez
que
había
nacido
en
San
Fernando
y
había
viajado
por
todo
el
mundo.
Creo
que
Xul
tendría
unos
catorce
años
cuando
fue
como
polizón
en
un
barco
que
iba
a
Inglaterra;
trabajaba
como
marinero,
y
luego
leía.
Recuerdo
que
alguien
a
bordo
le
preguntó
qué
estaba
haciendo,
y
él
dijo
que
había
cumplido
con
su
trabajo
y
que
estaba
leyendo,
y
el
otro
le
contestó:
“Una
filosofía
muy
peligrosa
para
un
joven,
eso
de
estar
leyendo
y
descansando.
Recuerdo
que
Xul
me
dijo
que
llegó
a
Inglaterra,
desembarcó
y
que
lo
primero
que
vió
fueron
dos
hindúes;
pensó
que
eso
era
“a
good
ornen”,
un
buen
presagio.
Hablaba
inglés
perfectamente
y
el
alemán
lo
había
heredado,
y
ya
que
he
hablado
del
inglés
y
del
alemán
recuerdo
haber
pasado
tantas
tardes
en
su
casa,
en
la
calle
Laprida
1214,
en
esa
espléndida
biblioteca,
quizás
una
de
las
mejores
bibliotecas
que
yo
he
visto
en
mi
vida,
con
libros
en
todos
los
idiomas.Solíamos
pasar
a
tarde
leyendo
a
Swedenborg,
leyendo
la
música
de
Swedenborg,
leyendo
a
Blake,
leyendo
no
solamente
la
música
de
Blake,
sino
lo
místico
de
Blake,
la
magia
de
Blake.
Si
yo
tuviese
que
comparar
a
Xul
con
algún
otro
-pero
Xul
era
único,
quizás
cada
individuo
sea
único
pero
en
él
se
notaba
más
esa
unicidad-
lo
compararía
con
William
Blake
precisamente,
ya
que
William
Blake
fue
un
místico
como
él,
fue
un
visionario
y
fue
un
gran
poeta
(además
de
grabador).
Xul
fue
poeta,
pero
lo
hizo
en
los
dos
idiomas
inventados
por
él.
Tenemos,
pues,
esta
primera
definición
de
Xul
Solar.
Voy
a
tratar
de
descubrir
otra.
Diría
que
nosotros,
o
casi
todos
nosotros,
vivimos
aceptando
el
universo,
aceptando
tradiciones,
conformándonos
a
las
cosas.
En
cambio,
Xul
vivía
recreando
el
universo.
Lo
recreaba
en
cada
momento.
Creo
que
los
teólogos
dicen
que
el
estado
del
mundo
es
una
perpetua
creación.
Es
decir,
si
Dios
dejara
de
pensar
en
nosotros
en
este
momento,
desapareceríamos
aniquilados
por
su
olvido.
Dios
nos
piensa
en
cada
momento.
A
Xul
esto
no
le
bastaba.
Xul
recreaba
el
universo.
Hablo
de
Xul
y
pienso
en
una
imagen,
no
sé
si
es
de
Conrad
o
si
es
mía,
total
qué
importa,
las
imágenes
son
las
mismas,
y
es
ésta:
es
la
de
un
navegante
que
atraviesa
el
mar
y
ve
una
línea
que
es
una
realidad
en
el
horizonte.
Y
entonces
piensa:
esa
realidad
es
el
Africa,
o
es
Asia
o
América.
Y
piensa
que
detrás
de
esa
claridad,
esa
vaga
línea
que
él
apenas
descifra
en
el
horizonte,
que
detrás
de
esa
vaga
claridad
hay
un
continente.
En
ese
continente
hay
religiones,
dinastías,
ciudades,
selvas,
desiertos,
hay
muchas
cosas.
Pero
que
a
él
le
toca
ver
simplemente
esa
línea.
Ahora
siento
que
en
este
momento
soy
ese
navegante.
Tengo
que
hablar
de
ese
gran
continente,
de
este
vasto
país
con
sus
imperios,
su
historia
y
sus
mitologías,
su
botánica
y
su
zoología,
todo
eso
que
fue
Xul
Solar.
No
sé
si
lo
he
alcanzado;
creo
que
no.
Pero
he
percibido
lo
bastante
para
sentir
ahora
el
vértigo;
siento
el
vértigo
de
todo
aquello
infinito
que
vi
en
Xul,
de
lo
cual
me
fue
dado
discernir
algo.
Muy
poco,
desde
luego,
pero
lo
bastante
para
saber
que
yo
he
estado
frente
a
un
hombre
de
genio.
Se
ha
abusado
de
la
palabra
genio,
pero
en
este
caso
creo
que
es
indudable.Veamos
algunas
de
las
innovaciones
que
él
propuso,
ya
que
vivía
modificando
la
realidad.
Sé
que
han
quedado
muchos
manuscritos
suyos,
-no
sé
si
escritos
en
la
Pan
lengua
o
en
lo
que
él
llamaba
el
Creol
-.
Creo
que
la
Pan
lengua
era
un
idioma
universal.
Un
idioma
formado
un
poco
a
la
manera
del
Volapük
pero
sin
lo
ingrato,
lo
desagradable
del
Volapük.
Ustedes
saben
que
cada
idioma
tiene
ciertas
posibilidades
de
las
que
carecen
otros.
Por
ejemplo,
usted
puede
combinar
en
inglés
o
en
alemán,
verbos
con
preposiciones,
es
decir,
como
dice
Kipling:
“Ride
the
moon
out
of
the
sky,
their
hoofs
dream
up
the
door,
think
away..
;
eso
no
puede
hacerse
en
castellano.
Xul
creó
un
idioma
en
el
cual
eso
era
posible.
Hay
formas
de
verbo
que
se
han
perdido:
por
ejemplo,
los
gladiadores
le
decían
al
César:
Morituri
te
salutat’
(los
que
van
a
morir
te
saludan).
Pues,
esa
forma
se
ha
perdido.
O
la
forma
“ando’,
que
viene
de
“andus’
que
quiere
decir
“lo
que
será,
o
lo
que
debe
ser”.
Por
ejemplo:
Amanda:
la
que
debe
ser
amada.
Esa
forma
del
verbo
se
ha
perdido,
y
creo
que
en
la
Pan-lengua
de
Xul
existían
todas
las
formas
posibles.
Cada
idioma
tiene
alguna
posesión
secreta.
Por
ejemplo
en
castellano
hay
una
diferencia
que
no
se
da
en
otros
idiomas,
entre
ser
y
estar:
una
cosa
es
estar
enfermo
y
otra
es
ser
enfermo;
estar
triste
y
ser
triste.
Hay
otros
idiomas
que
no
permiten
esta
diferencia,
lo
cual
es
una
pobreza.
Uno
puede
decir
en
castellano,
“estaba
solita”;
eso
podría
decirse
en
inglés:
“she
was
all
alone”.
Pero,
¿cómo
decir
“estaba
sentadita”?
Yo
creo
que
no
puede
decirse
en
otros
idiomas,
porque
sentadita
significa
que
una
persona
está
sentada
y
al
mismo
tiempo
se
expresa
la
ternura
y
el
cariño
que
uno
siente
por
ella:
esta
es
una
posibilidad
del
idioma
castellano.
Xul
imaginó
un
idioma,
la
Panlengua,
basado
en
la
astrología.
Creía
sinceramente
en
la
astrología,
lo
cual
quiere
decir
que
creía
en
la
pluralidad
de
los
astros
o
de
los
dioses.
Xul
me
dijo:
“Qué
raro
que
la
gente
piense
que
es
mejor
creer
en
un
solo
Dios.
Es
un
error.
Si
Dios
es
bueno,
conviene
que
haya
muchos
dioses.
Cuanto
más
dioses,
mejor”.
Y
él
aceptaba
una
pluralidad
de
dioses:
por
lo
pronto,
los
dioses
que
corresponden
a
los
planetas,
a
los
días
de
la
semana.
El
hablaba
de
Venus
y
creía
que
hay
una
divinidad
llamada
Venus.
A
una
amiga
mía
le
dijo:
“Cuando
usted
sonríe,
cuando
usted
mira,
¿por
qué
brillan
sus
ojos?
¿Por
qué
su
sonrisa
nos
atrae?
Porque
es
Venus
la
que
sonríe”.
Creó
otro
idioma,
en
el
cual
ha
dejado
buena
parte
de
su
obra:
el
Creol.
Era
un
español
enriquecido
con
las
riquezas
de
otros
idiomas.
No
un
idioma
absoluto;
un
idioma
con
raíces
españolas
y
además
con
palabras
tomadas
de
otras
lenguas.
Por
ejemplo,
decía:
“Juguete,
¿qué
es
un
juguete?
Es
un
jugo
inmundo.
Es
una
palabra
despectiva”.
En
cambio
él
prefería
la
palabra
inglesa
“toy”,
y
entonces
decía:
“se
toy-besan,
es
decir
se
besan
en
broma,
o
“se
toy-quieren”.
El
usaba
continuamente
palabras
de
este
tipo.
Le
preocupaba
mucho
el
adverbio.
Me
hizo
notar,
esto
lo
he
repetido
muchas
veces
después,
que
en
castellano
cuando
usamos
un
adverbio,
el
acento
cae
sobre
el
sufijo
mecánico.
Por
ejemplo,
si
decimos
“rápidamente”
o
lo
contrario,
“lentamente”,
lo
que
se
oye
es
la
parte
mecánica,
el
“mente”.
En
cambio
si
se
dice
en
inglés
“quickly,
slowly”,
la
parte
mecánica,
el
gadjet,
el
artefacto,
el
ly’
casi
no
se
oye,
pero
sí
se
oye,
en
“swiftly,
slowly”,
el
“swift”
y
el
“slow”.
El
había
propuesto
que
se
usara
el
“ue”
como
adverbio.
Recuerdo
un
día
en
que
fui
a
la
casa
de
Victoria
Ocampo
y
él
dijo:
“Tengo
una
gran
noticia”;
le
preguntamos
cuál
era.
La
gran
noticia
era:
“ha
muerto
el
adverbio’.
El
había
oído
gente
que
decía:
“Que
le
vaya
lindo’,
en
lugar
de:
“Que
le
vaya
lindamente’.
Entonces
él
anunció
que
había
muerto
el
adverbio,
que
ya
podía
reemplazarse
por
un
adjetivo
usado
después
de
un
verbo;
y
explicó
eso
largamente,
y
luego
-estamos
entre
amigos,
seamos
infidentes,
por
qué
no-
después
de
una
larga
explicación
,Victoria
le
dijo:
“Pero
Xul,
¿qué
es
el
adverbio?”.
Claro,
Victoria,
autodidacta,
sabía
muchas
cosas
e
ignoraba
otras;
el
adverbio
quedaba
un
poco
lejos;
Xul
tuvo
que
explicárselo.
Recuerdo
también
una
señora,
la
marquesa
de...
para
qué
decir
su
nombre,
digamos
XYZ,
que
hubiera
podido
ser
mecenas
para
Xul.
Le
hablamos
a
esta
señora,
lo
conoció
a
Xul,
Xul
fue
muy
cortés
con
ella.
Xul
tenía
una
extraordinaria
cortesía.
Recuerdo
que
a
cualquier
casa
que
iba,
lo
daba
la
mano
a
la
gente
de
servicio,
se
despedía
de
ellos,
cosa
que
no
se
usaba
entonces;
no
sé
si
se
usa
ahora
tampoco,
(posiblemente
no
haya
más
gente
de
servicio
por
lo
cual
esa
cortesía
es
inútil).
Esa
señora
había
resuelto
la
ayuda
a
Xul
y
le
preguntó
algo.
Xul
contestó:
“No
sabo”.
Xul
era
el
hombre
más
capaz
de
amistad
que
he
conocido.
Creo
que
le
debo
quizás
las
mejores
horas
de
mi
vida,
leyendo
y
discutiendo,
y,
sobre
todo,
dejándome
enseñar
por
él.
Recuerdo
uno
de
los
primeros
sueldos
que
cobré
-un
sueldo
de
trescientos
pesos,
que
significaban
algo-.
Pensé:
Xul
tiene
tantos
amigos
ricos,
no
le
han
comprado
un
solo
cuadro.
Voy
a
destinar
parte
de
este
primer
sueldo
que
gano
-después
de
muchos
meses
de
no
ganar
nada-
y
voy
a
comprar
un
cuadro
de
Xul.
Le
pregunté
el
precio
de
un
cuadro
suyo.
Me
dijo:“Son
cien
pesos.
Voy
a
hacerle
precio
de
amigo:
le
cobro
cincuenta”.
Me
cobró
cincuenta
y
me
regaló
además
otro
cuadro
mucho
más
grande.
Un
rasgo
muy
lindo
en
Xul:
Xul
se
negó
siempre
al
comercio.
Pensaba
que
la
pintura
era
una
de
las
artes
liberales,
y
la
ejercía
con
felicidad.
Recuerdo
también
una
herejía
de
Xul:
no
sé
si
ahora
puede
hablarse
mal
de
Picasso.
Hacia
1925
o
1930,
no
se
podía.
Y
Xul
dijo
alguna
vez
que
él
pensaba
que
Klee
era
muy
superior
a
Picasso.
Eso
no
le
fue
perdonado.
Tampoco
el
Creol,
aunque
fue
imitado
después
por
otros
escritores.
Dije
que
Xul
vivía
inventando
continuamente.
Había
inventado
un
juego,
una
suerte
de
ajedrez,
más
complicado
-como
el
diría
más
“pli”,
porque
en
lugar
de
complicado
decía
“pli”.
Un
ajedrez
más
“pli”
y
quiso
explicármelo
muchas
veces.
Pero
a
medida
que
lo
explicaba,
comprendía
que
su
pensamiento
ya
había
dejado
atrás
lo
que
explicaba,
es
decir
que
al
explicar
iba
enriqueciéndolo
y
por
eso
creo
que
nunca
llegué
a
entenderlo,
porque
él
mismo
se
daba
cuenta
de
que
lo
que
él
decía
ya
era
anticuado
y
agregaba
otra
cosa.
En
cuanto
lo
había
dicho,
ya
era
anticuado
y
había
que
enriquecerlo.
De
modo
que
no
sé
en
qué
quedó
esto
pan-juego,
pero
creo
que
hay
gente
que
lo
juega.
Posiblemente
hay
gente
que
“pan-yoga”,
como
decía
él,
(que
“pan-juega”).
Espero
que
se
haya
conservado
esto:
una
de
sus
muchas
invenciones |
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